GUÍA COMPLETA SOBRE CONJUNTIVITIS

Conjuntivitis: guía completa de síntomas, contagio, causas, tipos y tratamiento

06 julio 2026 · Tiempo de lectura: 6 min

Persona con el ojo enrojecido consultando información sobre conjuntivitis · Centro Oftalmológico Ocumed, Querétaro

Amaneciste con el ojo rojo, pegado por las lagañas y con esa sensación de arenilla que molesta cada vez que parpadeas. No sabes si puedes ir a trabajar, si vas a contagiar a alguien en casa, o si esto se quita solo. Si te suena familiar, lo más probable es que se trate de conjuntivitis.

Es uno de los motivos de consulta ocular más frecuentes en todas las edades, y la buena noticia es que, en la mayoría de los casos, se resuelve con el manejo adecuado. Esta guía te ayuda a entender qué tienes, si es contagioso, cuánto suele durar y en qué momento conviene que un especialista te revise.

Puntos clave

• La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, la capa transparente que cubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados.

• Puede causar ojo rojo, lagrimeo, sensación de arenilla, picor, ardor, secreción o lagañas.

• Algunas conjuntivitis son contagiosas, como las virales o bacterianas; las alérgicas no se contagian.

• El tratamiento depende de la causa, por eso conviene evitar automedicarse o usar gotas de otra persona.

• Si hay dolor, visión borrosa que no mejora al parpadear, mucha sensibilidad a la luz, o se trata de un bebé, es mejor acudir a valoración.

¿Tienes el ojo rojo, lagrimeo o sensación de arenilla?

La conjuntivitis es la irritación o inflamación de la conjuntiva. Para entenderlo, piensa en la conjuntiva como una película transparente y muy fina que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados, parecida a una capa de plástico transparente que protege la superficie. Cuando esa capa se irrita —por un virus, una bacteria, un alérgeno o un agente externo—, sus pequeños vasos se hacen más visibles y el ojo se ve rojo, lagrimeo o con secreción. Eso es la conjuntivitis: el ojo “rojo” que casi todos hemos tenido alguna vez.

No es una enfermedad rara ni, en la mayoría de los casos, grave. Es muy común y afecta a personas de todas las edades, desde recién nacidos hasta adultos mayores. Puede deberse a causas muy distintas, y justamente por eso lo que la origina cambia mucho de un caso a otro: no es lo mismo una conjuntivitis por alergia que una por una infección. Entender de qué tipo se trata es lo que marca la diferencia en el manejo.

En esta guía vas a encontrar lo que necesitas saber: qué es la conjuntivitis y por qué da, cómo reconocer sus síntomas, si es contagiosa y cómo se transmite, qué tipos existen, cuánto suele durar y qué no conviene hacer. También hay información específica para padres de bebés y recién nacidos, para el embarazo y para quienes usan lentes de contacto, además de cuándo conviene acudir con un especialista.

Esta guía te da contexto, no un diagnóstico. Como el tratamiento depende del tipo de conjuntivitis, la forma confiable de saber qué tienes y qué te conviene es una valoración con un oftalmólogo. Aquí te preparamos para llegar a esa consulta con mejores preguntas.

CONCEPTOS BÁSICOS

¿Qué es la conjuntivitis?

La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, la fina capa transparente que cubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados. Por eso el ojo se ve rojo y aparece lagrimeo o secreción. Es muy frecuente, afecta a todas las edades y, según su causa, suele resolverse bien con el manejo adecuado.

Imagina la conjuntiva como una película transparente, casi como una capa delgada de plástico que forra la parte blanca del ojo y la cara interna de los párpados. Normalmente ni la notas. Cuando algo la irrita —un virus, una bacteria, el polen o el humo—, esa capa se inflama: sus vasos diminutos se llenan de sangre y se vuelven visibles. Ese es el “ojo rojo” que da nombre coloquial a la conjuntivitis.

Ilustracion anatomica del ojo humano donde se identifica la conjuntiva como parte de la superficie ocular.

Conjuntiva sana: capa transparente que protege la superficie del ojo.

El ojo entonces responde como suele hacerlo ante una molestia: produce más lágrima o secreción, pica o arde, y a veces amanece pegado por las lagañas. No siempre afecta a los dos ojos al mismo tiempo; es común que empiece en uno y luego pase al otro. La visión, en general, no se pierde: puede verse algo borrosa por la lágrima o la secreción, pero se aclara al parpadear o limpiar el ojo.

Lo importante es que “conjuntivitis” no es un único problema, sino un mismo síntoma con causas distintas. Por eso dos personas con el ojo rojo pueden necesitar cosas muy diferentes. Saber de cuál se trata —y descartar otras causas de ojo rojo— es justo lo que una valoración oftalmológica permite confirmar.

Ilustracion medica de un ojo con la conjuntiva inflamada y enrojecimiento caracteristico asociado a la conjuntivitis.

Conjuntiva inflamada: el ojo puede verse rojo, lloroso o con secreción.

SÍNTOMAS Y SEÑALES

¿Cuáles son los síntomas de la conjuntivitis y cómo sé si la tengo?

Los síntomas más típicos de la conjuntivitis son ojo rojo, lagrimeo, sensación de arenilla, comezón o ardor y secreción o lagañas. Puede empezar en un solo ojo y pasar al otro. Estas señales orientan, pero no confirman por sí solas el tipo de conjuntivitis: eso lo define la valoración del especialista.

La pregunta más común es sencilla: “¿esto que tengo es conjuntivitis?”. Las señales que más se reconocen son el enrojecimiento, la sensación de tener arena en el ojo, el comezón o el ardor, el lagrimeo y las lagañas que pegan el ojo, sobre todo al despertar. Muchas personas también notan los párpados un poco hinchados y molestia con la luz.

icono ojo rojo<br />

Ojo rojo

icono ojo lagrimeo

Lagrimeo

icono ojo sensacion arenilla

Sensación de arenilla

icono ojo picor

Picor o ardor

icono de ojo secreción

Secreción o lagañas

icono ojo de molestia luz

Molestia con la luz

Hay detalles que cambian de un caso a otro. A veces la conjuntivitis empieza en un solo ojo y a los días aparece en el otro. La secreción puede ser acuosa y transparente, o más espesa y amarillenta. El comezón intenso suele acompañar a las formas alérgicas, mientras que la sensación de “ojo pegado” por la mañana es frecuente cuando hay secreción abundante. Ninguna de estas señales, por sí sola, basta para saber la causa.

Hay situaciones en las que conviene no esperar y buscar valoración pronto: dolor ocular marcado, visión que se reduce de verdad y no se aclara al parpadear, mucha sensibilidad a la luz, o el caso de un bebé o recién nacido. La fiebre acompaña a veces a cuadros virales, sobre todo en niños, pero por sí sola no dice qué tipo de conjuntivitis es. Ante cualquiera de estas señales, una revisión despeja la duda con seguridad.

CONTAGIO Y PREVENCIÓN

¿La conjuntivitis es contagiosa y cómo se contagia?

Algunas conjuntivitis son contagiosas y otras no. Las causadas por virus o bacterias pueden transmitirse por contacto con las manos, las lágrimas, toallas o superficies; las alérgicas no se contagian. El contagio se reduce mucho lavándose las manos con frecuencia y evitando compartir toallas o tocarse los ojos.

Si alguien en tu casa, en el trabajo o en la escuela tuvo “el ojo rojo”, es normal preguntarse si te vas a contagiar o si ya lo hiciste. La respuesta depende del tipo: las conjuntivitis infecciosas —por virus o bacterias— sí pueden pasar de una persona a otra, mientras que las alérgicas no se contagian, aunque parezcan iguales por fuera.

Infografia que explica como se contagia la conjuntivitis mediante contacto con manos, lagrimas y superficies contaminadas, asi como las principales medidas para prevenir su propagacion.

La conjuntivitis infecciosa puede transmitirse por contacto con manos, lágrimas, toallas, almohadas o superficies contaminadas.

El contagio de las formas infecciosas ocurre sobre todo por contacto: tocarse el ojo y luego una superficie, una toalla, una almohada o la mano de otra persona. No se contagia “por mirar a los ojos”, como dice el mito. Las medidas que de verdad ayudan son cotidianas: lavarse las manos con frecuencia, no compartir toallas ni cosméticos, cambiar la funda de la almohada y evitar frotarse los ojos.

Una duda muy frecuente es cuándo se deja de contagiar para volver al trabajo o a clases. El periodo varía según la causa y la evolución, así que no hay una regla única para todos. Por eso, cuando el contagio preocupa —sobre todo si hay niños pequeños o adultos mayores en casa—, lo más práctico es que un especialista confirme el tipo y oriente sobre las precauciones y los tiempos de tu caso.

¿Te identificas con alguno de estos síntomas? Agenda tu revisión en OCUMED.

CAUSAS Y ORIGEN

¿Por qué da conjuntivitis? Causas más comunes

La conjuntivitis aparece cuando algo irrita la conjuntiva. Las causas más comunes son las infecciones por virus o bacterias, las alergias (polen, polvo, ácaros) y los irritantes externos como humo, cloro o el uso inadecuado de lentes de contacto. Identificar la causa es lo que orienta el manejo correcto.

Cuando aparece el ojo rojo, la siguiente pregunta suele ser “¿y por qué me dio?”. La conjuntivitis no surge de la nada: siempre hay algo que irrita esa capa transparente del ojo. Las causas se agrupan, a grandes rasgos, en tres familias: infecciosas, alérgicas e irritativas.

Las infecciosas son las causadas por virus —las más frecuentes, muchas veces junto a un resfriado— o por bacterias. Las alérgicas responden a cosas que el cuerpo reconoce como extrañas: polen, polvo, ácaros, caspa de mascotas o ciertos cosméticos; suelen dar mucho comezón y afectar a los dos ojos. Las irritativas vienen de agentes externos: humo, cloro de la alberca, aire muy seco, o el uso prolongado o poco higiénico de lentes de contacto.

Saber a qué familia pertenece tu caso no es un detalle menor: es lo que define qué ayuda y qué no. Lo que alivia una conjuntivitis alérgica no sirve para una infecciosa, y viceversa. Esa es la razón por la que automedicarse “por si acaso” puede prolongar el cuadro, y por la que una valoración orienta el manejo desde el principio.

Principales causas de conjuntivitis

icono ojo con posibles infecciones

Infecciones

Causadas por virus (las más comunes) o por bacterias.

icono ojo con posibles alergias

Alergías

Provocadas por polen, polvo, ácaros, caspa de mascotas o cosméticos.

icono ojo irritantes externos

Irritantes externos

Humo, cloro de alberca, aire seco o uso inadecuado de lentes de contacto.

TIPOS DE CONJUNTIVITIS

¿Qué tipos de conjuntivitis existen?

Los tipos principales de conjuntivitis son la viral, la bacteriana y la alérgica; existen además formas como la vernal (alérgica, frecuente en niños y adolescentes). Cada tipo tiene rasgos distintos en secreción, comezón y contagio. Distinguirlos es clave porque el manejo cambia según el tipo, y esa distinción la confirma el especialista.

Aunque todas se ven parecidas por fuera —ojo rojo y molesto—, no todas las conjuntivitis son iguales por dentro. Conocer el tipo importa porque cada uno se comporta y se maneja distinto. Estos son los más frecuentes.

icono virus

¿Cómo es la conjuntivitis viral?

La conjuntivitis viral es la más frecuente. Suele dar secreción acuosa y transparente, ojo muy lloroso y, a veces, acompaña a un resfriado. Es contagiosa y puede empezar en un ojo y pasar al otro. En la mayoría de los casos sigue un curso que el especialista vigila y orienta.

La conjuntivitis viral es la que más se ve y la que más se contagia. Es habitual que aparezca junto a síntomas de resfriado o después de un contacto con alguien que la tuvo. La lágrima es clara y abundante, y la molestia con la luz puede ser notoria.

icono bacteria

¿Cómo es la conjuntivitis bacteriana?

La conjuntivitis bacteriana suele producir una secreción más espesa y amarillenta o verdosa, que pega los párpados sobre todo al despertar. También puede ser contagiosa. Su manejo es distinto al de la viral, por lo que confirmar de cuál se trata evita usar tratamientos que no corresponden.

El rasgo que más se asocia a la forma bacteriana es la secreción espesa que regresa a lo largo del día y pega las pestañas. Diferenciarla de la viral a simple vista no siempre es posible, y de ahí la importancia de la valoración.

icono ojo conjuntivitis

¿Cómo es la conjuntivitis alérgica (y la vernal)?

La conjuntivitis alérgica da mucho comezón, lagrimeo y suele afectar a los dos ojos; no se contagia y se relaciona con polen, polvo o ácaros. La conjuntivitis vernal es una forma alérgica más intensa, frecuente en niños y adolescentes y ligada a las épocas de calor. Ambas requieren un enfoque distinto al de las infecciosas.

Cuando el comezón es el síntoma dominante y afecta los dos ojos, suele apuntar a una causa alérgica. La conjuntivitis vernal es una variante más marcada que aparece sobre todo en menores y tiende a repetirse en ciertas temporadas; por su intensidad, conviene que la siga un especialista.

Cómo se diferencian los tipos más frecuentes de conjuntivitis

RasgoViralBacterianaAlérgica
SecreciónAcuosa, transparenteEspesa, amarillenta o verdosaAcuosa, con mucho comezón
Síntoma dominanteLagrimeoLagañas que pegan el párpadoComezón intenso
Ojos afectadosEmpieza en uno, pasa al otroUno o ambosCasi siempre los dos
¿Contagia?No
Suele asociarse aResfriado, contacto reciente-Polen, polvo, ácaros, mascotas

Esta comparación es orientativa. Los tipos pueden parecerse entre sí y, a veces, combinarse. El tipo exacto y el manejo adecuado los determina el especialista en la valoración.

DURACIÓN Y CUIDADOS

¿Cuánto dura la conjuntivitis y qué no debo hacer?

icono calendario y reloj

La duración de la conjuntivitis varía según el tipo y la evolución de cada persona, por lo que no hay un plazo único para todos. Durante la recuperación conviene no frotarse los ojos, no compartir toallas y no automedicarse con gotas previas. Si no mejora o empeora, una valoración es lo indicado.

“¿Cuánto me va a durar esto?” es una de las primeras preguntas, sobre todo cuando hay que decidir si faltar al trabajo o a clases. La respuesta honesta es que depende del tipo de conjuntivitis y de cómo evolucione en cada persona; no hay un número que aplique a todos por igual. Lo que sí se puede decir es que la mayoría de los casos sigue un curso predecible cuando se maneja bien.

Hay cosas que conviene evitar para no prolongar el cuadro ni complicarlo

icono ojo con dedo

No frotarse los ojos, aunque den comezón.

icono almohada

No compartir toallas, almohadas ni cosméticos.

icono gotas

No usar gotas que sobraron de otra ocasión ni las de otra persona.

Como guía general, si después de unos días no hay mejoría, si los síntomas empeoran, si aparece dolor o si la visión se ve afectada de verdad, es momento de una valoración. Acudir a tiempo evita arrastrar molestias y permite confirmar que se trata de conjuntivitis y no de otra causa de ojo rojo.

CONJUNTIVITIS EN NIÑOS

¿Cómo es la conjuntivitis en bebés, niños y recién nacidos?

icono calendario y reloj

La conjuntivitis en bebés y niños es frecuente y suele manejarse bien. En recién nacidos, el ojo rojo o con secreción merece una valoración pronta, porque a esa edad conviene confirmar la causa con un profesional. En menores no se recomiendan remedios caseros ni gotas sin que el especialista los indique.

Si eres papá o mamá y ves a tu hijo con el ojo rojo, con lagaña o “pegado” al despertar, es natural preocuparse, sobre todo cuando es muy pequeño. La conjuntivitis es común en la infancia y, en la mayoría de los casos, se maneja sin problema. La clave está en saber cuándo basta con cuidados y vigilancia y cuándo conviene una revisión.

En los recién nacidos el tema merece un poco más de atención. Un ojo rojo o con secreción en las primeras semanas de vida es una señal para buscar valoración pronto, no porque sea motivo de alarma, sino porque a esa edad lo prudente es que un profesional confirme la causa y oriente el cuidado. Reaccionar a tiempo es, simplemente, la forma de quedarse tranquilo.

Oftalmólogo realizando una revisión ocular a una niña durante una consulta de oftalmología pediátrica en Querétaro

En niños pequeños, la valoración oftalmológica ayuda a confirmar la causa del ojo rojo y orientar el cuidado adecuado.

En bebés y niños conviene evitar los remedios caseros y no poner gotas por cuenta propia, ni siquiera las que ayudaron a un adulto de la familia. Lo seguro es que el especialista indique qué corresponde según la edad y la causa. En el Centro Oftalmológico Ocumed atendemos a pacientes de todas las edades, incluidos los más pequeños.

¿Tu bebé o tu hijo tiene el ojo rojo o con secreción?

Agenda una valoración en OCUMED.

CASOS ESPECIALES

¿La conjuntivitis necesita atención especial en el embarazo o por lentes de contacto?

Sí, hay dos situaciones que conviene tratar con cuidado. En el embarazo, no se deben usar gotas ni medicamentos sin indicación, porque no todos son adecuados en esa etapa. En quienes usan lentes de contacto, conviene suspenderlos ante el ojo rojo y acudir a valoración, ya que pueden ser causa o complicar el cuadro.

Infografía sobre embarazo y salud visual con ilustración de una mujer embarazada, un ojo y un frasco de gotas oftálmicas con símbolo de restricción.

Durante el embarazo, una conjuntivitis se aborda con un cuidado adicional: lo que normalmente se indicaría puede no ser apropiado en esta etapa. Por eso lo recomendable es no automedicarse y buscar valoración, para que el manejo sea seguro tanto para la mamá como para el bebé. Es una precaución sencilla que evita riesgos innecesarios.

Ilustración de un lente de contacto con estuche y representación del ojo humano utilizada para explicar la adaptación de lentes de contacto.

Quienes usan lentes de contacto tienen un punto extra que cuidar. Ante un ojo rojo, lo primero es suspender el uso de los lentes y no volver a ponerlos hasta que el especialista lo indique. El uso prolongado, dormir con ellos o una higiene insuficiente pueden estar detrás del cuadro o complicarlo. Acudir a tiempo evita que una molestia se convierta en algo mayor para la superficie del ojo.

TRATAMIENTO Y VALORACIÓN

¿Cómo se trata la conjuntivitis y cuándo debo ir al médico?

El tratamiento de la conjuntivitis depende de su causa: lo que ayuda en una alérgica no sirve en una infecciosa. Por eso lo primero es confirmar el tipo en una valoración. Conviene acudir si hay dolor, pérdida de visión, no mejora en unos días, o si se trata de un bebé o recién nacido.

La pregunta de “¿qué es bueno para la conjuntivitis?” tiene una respuesta que sorprende a muchos: depende del tipo. No existe un único remedio que sirva para todas, porque una conjuntivitis alérgica, una viral y una bacteriana necesitan enfoques distintos. Usar el tratamiento equivocado —o el que le funcionó a otra persona— puede no ayudar e incluso prolongar la molestia.

Por eso el primer paso no es buscar una gota, sino confirmar de qué tipo se trata. En la consulta, el oftalmólogo revisa el ojo, identifica la causa probable y orienta el manejo que corresponde a tu caso. Cuando alguien siente que “tiene una infección en el ojo”, esa valoración es la que confirma si es así y qué necesita, en lugar de quedarse con la duda o automedicarse.

Oftalmólogo realizando un examen de la vista con un foróptero durante una consulta oftalmológica en Querétaro.

Como guía, conviene acudir si hay dolor ocular, si la visión disminuye y no se aclara al parpadear, si hay mucha sensibilidad a la luz, si los síntomas no mejoran en unos días o empeoran, o si se trata de un bebé o recién nacido. En esos casos, una revisión despeja la duda y evita complicaciones. En el Centro Oftalmológico Ocumed contamos con consulta de oftalmología para valorar la superficie ocular en pacientes de todas las edades.

DUDAS FRECUENTES

Preguntas frecuentes sobre conjuntivitis

1. ¿La conjuntivitis se contagia con solo mirar a los ojos?

No. Es un mito muy extendido. La conjuntivitis infecciosa se contagia por contacto —las manos, las lágrimas, toallas o superficies—, no por la mirada. Mirar a los ojos de alguien con conjuntivitis no transmite nada. Lo que realmente reduce el contagio es lavarse las manos y no compartir objetos de uso personal.

2. ¿Puedo ir a trabajar o mandar a mi hijo a la escuela con conjuntivitis?

Depende del tipo y de la evolución. Las formas infecciosas pueden contagiar mientras están activas, así que conviene valorar cada caso. No hay un plazo único de “alta” que aplique a todos. Un especialista puede orientar cuándo es seguro reincorporarse según el tipo de conjuntivitis y cómo va tu recuperación.

3. ¿La conjuntivitis da fiebre?

A veces. La fiebre puede acompañar a algunas conjuntivitis virales, sobre todo en niños cuando hay un cuadro viral general, pero no es un síntoma constante ni propio de la conjuntivitis. Por sí sola, la fiebre no indica qué tipo es. Si aparece fiebre junto al ojo rojo, una valoración ayuda a entender el cuadro completo.

4. ¿Es normal que empiece en un solo ojo?

Sí, es muy común. Muchas conjuntivitis empiezan en un solo ojo y, a los días, pasan al otro, sobre todo las infecciosas, por el contacto de las manos. Que empiece en uno no significa que sea más leve o más grave. Lavarse las manos y no tocarse los ojos ayuda a evitar que se extienda.

5. ¿Sirven los remedios caseros como la manzanilla o la leche materna?

No se recomiendan. La manzanilla, el té o la leche materna sobre el ojo no están respaldados y pueden introducir bacterias y empeorar el cuadro. Lo seguro es no aplicar nada sin valoración. Si quieres aliviar la molestia mientras acudes, una compresa limpia y la higiene de manos son medidas más prudentes.

6. ¿La conjuntivitis afecta la visión de forma permanente?

En la mayoría de los casos, no. La conjuntivitis suele afectar la comodidad y dar visión algo borrosa por la lágrima o la secreción, que se aclara al limpiar el ojo. Cuando se maneja de forma adecuada, no deja secuelas en la vista. Por eso conviene valorar los casos que no mejoran o que cursan con dolor.

7. ¿Puedo usar mis lentes de contacto si tengo el ojo rojo?

No mientras el ojo esté irritado. Ante un ojo rojo, lo recomendable es suspender los lentes de contacto y no volver a usarlos hasta que el especialista lo indique. El uso durante un cuadro de conjuntivitis puede empeorarlo. Una valoración define cuándo es seguro retomarlos y revisa que la causa no esté ligada a su uso.

8. ¿Cómo agendo mi consulta para revisar el ojo en OCUMED?

Puedes agendar por WhatsApp al 446 143 0808, por teléfono al 442 228 1437, o desde el formulario de contacto en ocumed.com.mx. Atendemos de lunes a viernes de 9:00 a 19:00 y sábados de 9:00 a 13:00. Atendemos la superficie ocular en pacientes de todas las edades. Centro Oftalmológico Ocumed: Camino a los Olvera #678, Corregidora, Querétaro.

EVALUACIÓN OFTALMOLÓGICA

¿Necesitas que un especialista revise tu caso?

Esta guía cubre el mapa completo de la conjuntivitis: qué es, cómo reconocerla, si contagia, por qué da, qué tipos existen, cuánto suele durar y cuándo conviene acudir. Pero entender la conjuntivitis en general es distinto a saber qué tiene tu ojo en particular. Como el manejo depende del tipo, confirmar la causa es lo que permite resolverlo bien y rápido.

En el Centro Oftalmológico Ocumed atendemos la conjuntivitis y otras causas de ojo rojo en pacientes de todas las edades, con consulta oftalmológica y el respaldo de un equipo multidisciplinario y certificación ISO 9001:2015. Si el ojo no mejora, si te preocupa el contagio en casa, o si se trata de un bebé o un niño, puedes agendar una valoración directamente.

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Lunes a viernes 9:00-19:00 – Sabado 9:00-13:00

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